TENGO UNA TIENDA ONLINE Y REALIZO COMERCIO ELECTRÓNICO ¿ME AFECTA LA NUEVA REGULACIÓN DEL IVA?

Como ya sabréis a estas alturas del año, el pasado 1 de enero de 2015, entró en vigor en toda Europa, la Directiva 2008/8/CE (que modifica la Directiva 2006/112/CE).

Muchos de nuestros clientes nos habéis preguntado desde entonces, si os afecta esta modificación legislativa o si no, y, en caso de que se si, cómo se os aplica y qué nuevas obligaciones tenéis.

Pues bien, fundamentalmente este cambio legislativo os va a afectar sólo si prestáis servicios de telecomunicaciones, de radiodifusión, de televisión o servicios electrónicos en el ámbito europeo.

Por lo que si prestáis servicios que no están relacionados con éstos, el IVA  que debéis aplicar, será el mismo que venía siendo aplicable hasta el 31 de diciembre de 2014, que no es más que el IVA del país del vendedor.

Pero, ¿a qué servicios concretamente se están refiriendo con eso de “servicios de telecomunicaciones, radiodifusión, televisión o servicios electrónicos?

Bien, antes de nada, es importante tener claro dos cosas:


  1. Que la prestación de un servicio es todo aquello que no suponga la entrega de un bien, por ejemplo la entrega de un DVD, un disco duro, etc.
  2. Que existen por un lado servicios electrónicos y por otro, servicios que pese a que su prestación esté vinculada de manera indirecta a medios electrónicos, NO se consideran servicios electrónicos.

No vamos a enumerar en este artículo qué servicios concretos se entienden incluidos en los servicios electrónicos o en los servicios de telecomunicaciones, radiodifusión y televisión, dado que recientemente Adigital (Asociación Española de la Economía Digital), ha elaborado una guía sobre IVA en Comercio Electrónico en la Unión Europea, en la que nos parece que se mencionan manera clara y específica qué servicios se incluyen entienden incluidos, y por lo tanto nos nos remitimos a ella.

Ahora bien, aunque no entremos en detalle sobre los servicios concretos a que se refiere, sí os vamos a indicar a grandes rasgos, a qué servicios nos estamos refiriendo, para que no perdáis el hilo del artículo y sepáis si os afecta o no os afecta el cambio normativo:


  1. Telefonía (fija o móvil).
  2. Programas de radio y TV.
  3. Alojamiento Web (hosting, compra de dominios, etc.)
  4. Diseño y programación de páginas Web.
  5. Mantenimiento de software o aplicaciones,
  6. Descarga de música, películas, juegos, etc.
  7. Juegos de azar o de dinero.
  8. Venta de contenidos electrónicos, tales como, periódicos, revistas, publicaciones o venta de cursos a distancia.

Una vez tenemos claros a qué servicios afecta este cambio legislativo, entraremos a analizar las cuestiones que cualquier compañía (sea grande, mediana o pequeña) que venda este tipo de servicios en la Unión Europea debe tener en cuenta y finalmente procederemos a dar nuestra opinión sobre todas estas nuevas obligaciones.

En resumidas cuentas nos encontramos con que si una empresa vende bienes o servicios digitales a cualquier país de la Unión Europea, entonces, tendrá que aplicar el IVA del país del comprador, en lugar del IVA del país del vendedor, como venía siendo habitual. Esto va a suponer que las empresas tengan que adaptar las facturas que emitan, a las particularidades fiscales del país en donde vas a vender tus productos/servicios digitales.

Estas son las situaciones que podrán darse


1. Que el que compra los bienes o servicios digitales sea un consumidor.

En este caso, se aplicará el IVA del país del comprador.

2. Que el que compra los bienes o servicios digitales sea una empresa que no dispone de IVA intracomunitario o el mismo es incorrecto.

Entonces, el IVA a aplicar será el correspondiente al establecido en el país del comprador.

3. Que el que compra los bienes o servicios digitales sea una empresa con un número de IVA intracomunitario válido.

En este caso, no se aplicará IVA para así evitar la doble imposición (esto no ha variado).

4. Que la empresa venda bienes o servicios digitales a empresas o consumidores establecidos en su propio país.

En este caso, se aplicará el IVA de su propio país.

Todo esto implica tres cosas importantes:


-La primera es la variabilidad y diversidad de porcentajes de IVA que existe en la Unión Europea, que supondrá que si tu empresa vende a un ciudadano que vive en Austria, debas aplicarle a su compra un 20% de IVA, mientras que si le vendes a un ciudadano que vive en Dinamarca, debas aplicar a su compra un 25% de IVA.


-La segunda, que una vez cobrado el IVA a cada ciudadano europeo que variará según su lugar de residencia, se deberá declarar ese IVA en la sede administrativa correspondiente a ese país.

Lo única ventaja (menos mal) que han incorporado, y que es voluntaria, es decir, que tú tienes que solicitar si lo deseas, es la de acogerte a un nuevo régimen que se ha denominado la “Mini Ventanilla Única” (MOSS: Mini One-Stop Shop). Esto te permitirá presentar la declaración de IVA desde un único punto en el Portal Web del Estado de identificación del vendedor. En España, puedes hacerlo aquí.


-La tercera, que las empresas van a tener que tener muy presentes los formatos legales de las facturas y otros requerimientos tales como el idioma o información que se deba incluir en ellas.

Por ello, si a través de tu tienda online vendes en la Unión Europea los bienes o servicios a que hemos hecho referencia al comienzo del artículo, para poder cumplir con tus obligaciones fiscales, vas a tener que controlar muy mucho la siguiente información sobre tus clientes:

-Saber de dónde son.

-Saber si se trata de un consumidor o una empresa.

-En caso de que sea empresa, conocer y cerciorarte de que el número de IVA intracomunitario es válido (se puede comprobar aquí).

-Indicar la cantidad total que se va a cobrar al cliente.

-Indicar la cantidad que se va a cobrar en concepto de IVA.

-Indicar concretamente el porcentaje de IVA que se ha aplicado.

-Conocer el formato que te exige cada país para presentar las facturas de manera adecuada.

Además, como vendedor, tendrás que asegurarte efectivamente del país desde el que se está efectuando la compra y por tanto, no vale sólo con solicitar el lugar de residencia del comprador. Tendrás que solicitar al menos dos de los siguientes datos antes de que tenga lugar el pago, y en caso de que no coincidan, se deberán obtener tres:

-Dirección física que declare.

-Dirección IP.

-Geolocalización del ordenador.

-El país emisor de la tarjeta de crédito.

-Número del país de la tarjeta SIM usada por el cliente

-Prefijo internacional de la línea telefónica, si nos dan un número de teléfono de contacto…


¿Y qué pasa si no coinciden? Pues que deberás desistir de la venta porque no has acreditado ni te has asegurado el país donde declarar esa venta.

Por si esto fuera poco, las empresas que decidan vender estos bienes o servicios digitales en la Unión Europea, tendrán que conservar las facturas y los datos de las operaciones realizadas durante 10 años, para que las diversas Administraciones Tributarias de los Estados Miembros puedan realizar las comprobaciones que consideren.

Así que, en mi opinión cumplir de manera adecuada con todo esto, va a ser una ardua tarea para las pequeñas y medianas empresas. El legislador, de nuevo se ha centrado en empresas como Amazon, Apple o Google, para legislar, y para evitar que estas empresa facturen sus libros electrónicos y Apps a toda Europa desde Luxemburgo aplicando un 3% de IVA, pero sin embargo, con esta nueva regulación las pequeñas y medianas empresas se van a ver obligadas a realizar unas tareas que no sólo implican tiempo sino que además les va a suponer un gasto adicional dado que tendrán que contar con un experto en la materia para cumplir con todas estas nuevas obligaciones.

Laia Esteban Guinea – Abogada